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Revaloremos la profesión y servicio público del docente

 

 

 

 

 

Por Enrique Arturo Alderete Ibarra

Cada año, dedicamos el 15 de mayo a nivel nacional para celebrar el Día del Maestro. Una profesión tan necesaria en nuestra sociedad, que necesita revalorarse y respetarse diariamente por todos: alumnos, padres de familia, tutores, líderes de opinión y autoridades educativas. Dedico este espacio para hacer algunas reflexiones sobre el artículo 3º Constitucional, la alfabetización del Siglo XX y la situación actual de las y los docentes en general, con el propósito de sensibilizar al lector sobre la importancia de que cada quien haga su parte para obtener los resultados educativos a los que aspiramos.

Para empezar, conviene mencionar algunas disposiciones establecidas en el Artículo 3º de nuestra Carta Magna, que le dan forma y sentido a la educación en nuestro país, como un derecho de toda persona. El Estado impartirá educación gratuita en todos los niveles educativos, con especial atención en los niveles preescolar, primaria, secundaria y media superior. El texto constitucional deja en claro que la educación que se imparta por el Estado “tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.”

El artículo 3º Constitucional es muy rico que un análisis completo escapa a este espacio de opinión. Baste mencionar que además de que la educación escolar forma parte de la Agenda Nacional, también se establecen las bases del servicio profesional docente y del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad y que existen diversas modalidades y tipos de educación, que pueden impartirse a través de particulares en todos los niveles de enseñanza.

Conviene mencionar un hecho histórico, cuando fue redactada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos -1917, aunque desde entonces ha sido reformada en varias ocasiones-, había muchas mexicanas y mexicanos que no sabían leer ni escribir. En efecto, de acuerdo con el INEE y el INEGI, en el año 1910, de cada 100 personas mayores de 6 años, 72 eran analfabetas, por lo que no resultaba muy viable considerar a los padres y tutores como actores relevantes en la educación escolar de sus hijas e hijos. Por eso es tan valiosa la labor histórica que miles y miles de maestros asumieron para liberar de la ignorancia a la mayor parte de la nación mexicana.  

Imagínese, amigo lector, este esfuerzo y sacrificio de nuestros docentes que en muchos casos representó cambiar de residencia, exponerse a enfermedades, dedicar gran tiempo en traslados, además de las horas de acompañamiento a las alumnas y alumnos dentro y fuera de clase, en espacios improvisados al aire libre y  rara vez en un aula. Para el maestro, el alumno no es sólo una estadística, es una persona con su propio carácter, con sueños e ilusiones.  Por lo general, la maestra o maestro convive durante más tiempo en los días escolares con la alumna o alumno, que sus padres o tutores durante el resto del día. Por ello, queda en la memoria nacional, el recuerdo de la labor docente, en gran medida organizada a través de la entonces Secretaría de Instrucción Pública encabezada por el Maestro José Vasconcelos, ya que sin duda esta labor no sólo contribuyó a la alfabetización, sino a la transformación y modernización de nuestro país, así como a la construcción de la identidad nacional, al abrir el mundo a través de los libros y a expresar, a través de la palabra escrita, ideas propias a los demás.

En el período que va de 1920 a 1990, la prioridad educativa nacional pareció centrarse más en términos de ampliar la cobertura y abatir el analfabetismo, que en términos de calidad, ya que muchos docentes apenas habían terminado la primaria y de las Escuelas Normales egresaban los docentes con nivel bachillerato. A partir de 1970, se modificó la medida de analfabetismo, considerándose analfabeta a la persona mayor de 15 años que no sabe leer ni escribir. Como resultado de la labor docente en todo el país, para 1970 de cada 100 personas sólo 26 eran analfabetas. Aún había mucho por hacer, pues la población analfabeta vivía principalmente en localidades rurales. Gracias a la continua labor docente, para 2010 sólo 6 de cada 100 personas en México era analfabeta.

Es justo considerar que una profesión tan demandante como la docencia, cuente al menos en el servicio público con estabilidad laboral, ya que además del horario escolar, por lo general el docente dedica muchas horas más a su labor educativa, sea de planeación, acompañamiento, tutoría, informes escritos, atención de padres y tutores, levantamiento de calificaciones y en los últimos años se ha agregado la profesionalización y el mejoramiento de la calidad educativa. Actualmente, con la ampliación del año escolar a 200 días, el docente prácticamente no tiene ya descanso en el verano, pues con aproximadamente 45 días entre el fin de cursos –a mediados de julio- y el inicio del nuevo año escolar –en la tercera semana de agosto, -, hay varias actividades en los que las y los maestros deben participar, como reuniones escolares para evaluar resultados y preparar el próximo años escolar.

Desafortunadamente, en la actualidad, lejos de reconocerle a los docentes –públicos o particulares- su gran labor, parece como si fueran el eslabón más débil y cuestionado del sistema educativo. Cada vez les es más difícil aplicar medidas de autoridad para establecer orden sin ser demandados o amenazados, y cada vez tienen más presión para registrar calificaciones más altas que las que realmente obtuvieron por mérito propio las alumnas y alumnos. Vale la pena reconocer que la educación para la vida se recibe principalmente en el hogar, durante los primeros años. Es claro que las figuras autoritarias están muy cuestionadas y que lo correcto es llegar a acuerdos pacíficos, en un clima de respeto y armonía. Pero ni las guarderías ni mucho menos las escuelas por sí solas están diseñadas para educar a nuestras hijas e hijos. Esa labor corresponde en primer lugar a la madre, al padre, a los tutores. Esta cuestión es de tiempo y dedicación y su resultado es evidente pues la paz, el respeto, la solidaridad, la honestidad, el dominio de sí mismo, el orden y la disciplina, se adquieren a través del ejemplo cotidiano.

En ese sentido los maestros juegan un papel importante en la formación de las generaciones más jóvenes, complementan, mas no suplen la educación en el hogar. Es tiempo de establecer responsabilidades y marcar una Agenda que también incluya a los padres y tutores a favor de una educación de calidad, porque los resultados educativos alcanzados hasta el momento en términos de calidad no parecen mejorar mucho y sí han exigido en general, mucho más de nuestras maestras y maestros para fortalecer su formación docente que está alcanzando niveles tan altos de estrés, que afectan su salud. Por eso invito a revalorar la labor docente y sobre todo a respetarlos como lo que son: figuras de autoridad que, a través de su labor educativa en la escuela, contribuyen a la formación de las generaciones más jóvenes, labor que se complementa con la educación en casa.

Referencias:

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Instituto Nacional de Evaluación Educativa (sf): Panorama Educativo de México. Consultado del sitio de internet:

http://www.inee.edu.mx/bie/mapa_indica/2010/PanoramaEducativoDeMexico/CS/CS03/2010_CS03__c-vinculo.pdf

Lucía Rodríguez, Arlene Oramas y Elizabeth Rodríguez (2007): Estrés en docentes de educación básica: estudio de caso en Guanajuato, México. Publicado en Salud de los trabajadores. v.15 n.1 Maracay jun. 2007. Consultado del sitio de internet: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-01382007000100002

Mexicanos Primero (2016) Informe Anual 2016. Consultado del sitio de internet: http://www.mexicanosprimero.org/images/stories/informes-anuales/informeanual-2016-ok.pdf

Mexicanos Primero (2016): Prof. Recomendaciones sobre formación inicial y continua de los Maestros en México. Consultado del sitio de internet:

http://www.mexicanosprimero.org/images/prof/prof-comp.pdf

Ocampo López, Javier; (2005). José Vasconcelos y la Educación Mexicana. Revista Historia de la Educación Latinoamericana, Sin mes, 139-159. Consultado del sitio de internet:

http://www.redalyc.org/pdf/869/86900707.pdf

Rius, Mayte (2013): EN FAMILIA. Escuela: los 12 errores de los padres. Publicado el 27 de septiembre de 2013 en La Vanguardia. Consultado del sitio de internet:

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130927/54388049724/escuela-los-12-errores-de-los-padres.html

Enrique Arturo Alderete Ibarra Forma parte del Colegio de Estudios Políticos y Gobierno. Mucho agradeceré sus opiniones y comentarios, que pueden incluirse al final de esta página.  Contacto: ealdereti@gmail.com

Las opiniones son de carácter estrictamente personal y no reflejan necesariamente el punto de vista del Colegio Estatal de Estudios Políticos y Gobierno de Jalisco A. C.

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