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El trabajo infantil: una realidad latente

 

 

 

 

Por Jessica Avalos Álvarez

La Organización Internacional del Trabajo reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados miembros, entre ellos se encuentra México, con la finalidad de establecer las normas del trabajo, formular políticas y elaborar programas promoviendo el trabajo decente de todos, mujeres y hombres.

Dicha organización estableció el 12 de junio como el día Mundial contra el Trabajo Infantil. Esto con el fin de hacer conciencia sobre las consecuencias y riesgos que puede ocasionar que los niños menores a los 15 años realicen un trabajo físico para la producción de bienes y servicios, reciban o no un pago por ello.

Según el INEGI, hasta el 2015, en México hay 2 millones 475 mil 989 niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años que realizan alguna actividad económica y 2 millones 217 mil 648 realizan ocupaciones no permitidas. Lo anterior pone en evidencia el problema latente que existe actualmente en el país, donde una gran parte de su población infantil se dedica a actividades laborales no permitidas. Pues según el Informe mundial de 2015 sobre el trabajo infantil emitido por la Organización Internacional del Trabajo:

El trabajo infantil se reconoce desde hace mucho tiempo como una grave violación de los derechos del niño, los derechos fundamentales en el trabajo y otros derechos humanos, así como un importante obstáculo para el desarrollo nacional. El trabajo infantil, por definición, repercute negativamente en el desarrollo de los recursos humanos y, por lo tanto, incrementa los riesgos de convertir los bienes más preciados de un país en su mayor pasivo.

Según las normas internacionales establecidas, el Estado mexicano debe asumir los deberes y obligaciones en virtud del derecho internacional, así como  respetar, proteger y promover los derechos humanos. Además, estas obligaciones se encuentran establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como derechos humanos fundamentales.

Sin embargo, estas cifras representan un número alarmante de niños que trabajan y que con esto se violentan sus derechos humanos fundamentales. Lo que pone en evidencia que el  Estado mexicano no está asumiendo la obligación de salvaguardar dichos derechos. No se han establecido acciones y/o políticas públicas específicas para disminuir en gran medida la cantidad de niños que se encuentran realizando actividades económicas.

Según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, se están realizando las siguientes acciones para “erradicar el trabajo infantil”:

  1. La Reforma al Artículo 123 Constitucional que elevó la edad mínima de admisión al empleo de 14 a 15 añ
  2. Se ratificó el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo
  3. Se creó la Comisión Intersecretarial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de Adolescentes Trabajadores en Edad Permitida, así como las 32 Comisiones Locales creadas con el mismo objetivo en cada una de las entidades del paí
  4. Así como otorgar distintivos a instituciones emisoras de trabajos que cuenten con políticas de protección infantil y prevención.

Lo anterior no deja ver ninguna estrategia clara o específica para “erradicar el trabajo infantil” pues la mayoría de los menores de edad que ejercen alguna actividad económica (remunerada o no), trabajan en el sector informal (como  muchos lo podemos constatar en los cruceros viales por poner un ejemplo) y además, como lo señala el INEGI, el 60% de los niños y niñas que trabajan lo hacen con un familiar. Lo que elimina la mayoría de las acciones emprendidas por el Gobierno de la República para prevenir y erradicar el trabajo infantil en nuestro país y que se enumeran en el párrafo anterior.

Esto resalta la incapacidad del Estado mexicano para garantizar el derecho de los niños violentado con el trabajo infantil y que hoy en día es una realidad dolorosa en donde, como lo señala el INEGI, el 28% de los niños y niñas que trabajan lo hacen hasta 14 horas, poniendo en riesgo su integridad física, emocional y su desarrollo educativo.

Es importante señalar que se está haciendo caso omiso a las cifras que resultan alarmantes y que merman el desarrollo del país (a mediano o largo plazo), pues como se establece el Informe mundial de 2015:

Los niños a los que el trabajo infantil niega o impide el acceso a la educación tienen mucho menos probabilidades al entrar a la adolescencia de contar con los conocimientos y las habilidades necesarias para conseguir un trabajo decente, y es mucho más probable que sean vulnerables al desempleo o a salarios bajos, o a un trabajo inseguro y en condiciones peligrosas.

Es por esto, que se debe prestar especial atención a este problema tan importante para todos los mexicanos, y que ningún gobierno (federal, estatal y municipal) está tomando en cuenta, lo que ocasiona que dicho problema social crezca y evidentemente, afecte a este sector vulnerable de la población.

Jessica Avalos Álvarez es politóloga egresada de la Universidad de Guadalajara

Las opiniones son de carácter estrictamente personal y no reflejan necesariamente el punto de vista del Colegio Estatal de Estudios Políticos y Gobierno de Jalisco A. C.

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