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Organizaciones populistas fuente de manipulación para el poder o “sálvese quien pueda”

 

 

 

 

Por Ruth Ríos Reséndiz

 

Al parecer el pueblo es un fantasma dentro del Estado, la forma en que no se toma en cuenta y la participación es una invención dentro de una modernidad. Población, donde clase media y pobre en su mayoría, no se ven beneficiadas, sino como instrumento para adquirir el tan ansiado poder, a lo largo de la historia las manifestaciones no otorgan soluciones.

El nacionalismo revolucionario, fue la ideología que permitió a caudillos y luego a la burocracia establecerse por encima de la sociedad como aparente autoridad revolucionaria, más allá de las elecciones fraudulentas y de manipular a las masas para lograr un desarrollo capitalista para el país. La miseria es base  de un discurso que ha cimentado un Estado vertical y autoritario. La miseria es el fundamento del poder dominante y discrecional, por encima de la sociedad que se propone abatirla y sin embargo es la razón de ser de la reproducción de dicho poder con el sistema político y económico.

En esta forma, las clases y los grupos que integran, constituyen y reproducen la sociedad moderna, con la ayuda de la ideología formalmente compasiva para con la sociedad miserable son al final de cuentas, quienes otorgan el poder total y neto al Estado.

Las tareas más importantes del Estado para con la sociedad son: la salud pública, el capital social, esto manejado en un grado de confianza, frente a una desigualdad debilidad en el capital social ya que crece la desconfianza, el individualismo y  la no participación.[1]

Hoy en día el poder se centra en un grupo reducido de magnates que prácticamente tienen el control de toda la economía y de las decisiones políticas, se hacen dueños de los medios de producción del mercado y hasta de los trabajadores mismos. Algo de la riqueza ha llegado a parte de la población, quien vive muy bien, pero la gran mayoría de la población padece de desnutrición y sobrevive con las sobras de los demás, otro sector trabaja de 12, 14, y hasta 16 horas para que su familia viva dignamente, son épocas difíciles en las cuales se ha llegado a niveles de gran descontento social y a veces perdida de gobernabilidad. Las crisis sucesivas han creado un ambiente caótico y de gran tensión en todas las esferas y niveles sociales.

A lo largo de la historia de México y por el paso de los sistemas, caciquista, semifeudalismo, hacendario, el empresario, el sindical, etcétera, el beneficio siempre es para una elite muy reducida y pudiente, en contra parte los generadores de toda esa riqueza siempre es la clase asalariada. Los altos precios y la escasez de alimento y del empleo que agrava a la nación hace que las elites con poder se refugien en una especie de política de “sálvese quien pueda”, al restringir tanto a la empresa en generar empleos, en lugar de apoyar la capacidad adquisitiva entre las familias de bajos ingresos.

Qué futuro podemos ofrecer a las nuevas generaciones, el compromiso con todo el pensamiento y toda la voluntad, porque las autoridades van cambiando en procesos lentos y muchas generaciones van creciendo en una cultura de la pobreza, otras en la envidia, algunas más, en la delincuencia.

Sin embargo, está en cada uno de nosotros generar cambios. Es importante continuar presionando al Estado en que invierta en el bienestar de México, los procesos en la historia han ido preñándose por enormes deseos de hacer más, de alcanzar niveles más altos y en sí, ésa es la demanda de todo aquel que se compromete con México.

Desde la constitución de 1917 hasta el salinismo en 1994, el trecho caminado dio muestra de la evolución de la ideología de las masas y la flexibilidad del control del poder, caudillismo, maximato, cardenismo, proteccionismo, unidad nacional, civilismo, desarrollo estabilizador, desarrollo compartido, petrolizacion, tecnocracia, neoliberalismo y salinismo, bajo esta trayectoria se ha gobernado a la nación. El Estado debe instrumentar ahora nuevas políticas de apoyo organizacional orientadas a poblaciones específicas y concluir el desmantelamiento del andamiaje burocrático que esconde debilidades competitivas haciéndolos parecer como fortalezas. Dándose cuenta absoluta de las verdaderas demandas de la nación y no darle la espalda.

El manejo del poder en lo social: expresado en acuerdos migratorios, la participación social y el empleo de los recursos humanos institucionales para el desarrollo local aunado a un impulso de trabajo cooperativo; la formación de una coordinación permanente, la solidaridad y la integración nacional, encabezada por el presidente y con la participación de los demás órganos de Estado.

El manejo del poder en lo político: la aplicación y generación de un plan de desarrollo que se lleve a cabo con políticas proteccionistas impresas es la CPEUM, como lo fue en un principio el artículo 3, 27, 123.

El manejo del poder en lo económico: para que el crecimiento económico de México se dé, será necesario fomentar el sector exportador imprimiendo un cambio estructural en sus mercancías, pasar de mano de obra barata a otras exportaciones de bienes de mano de obra calificada. Esto deberá de ser acompañado con un financiamiento competitivo, es decir, que la Banca Comercial ofrezca recursos a tasas de interés donde todos salgan ganando.

[1] Bernardo Kliksberg. Hacia una economía con rostro humano. Fondo de cultura. México 2002, pp. 55

 

Ruth Ríos Reséndiz (Guadalajara, 1982). Cursó la licenciatura de Estudios Políticos y de Gobierno en la Universidad de Guadalajara; ha trabajado en actividades enfocadas a la cultura y el arte; es profesora, escritora. Cuenta con diversas publicaciones, su última obra es: “Florentina y la danza de las nubes”, de próxima publicación.

Las opiniones son de carácter estrictamente personal y no reflejan necesariamente el punto de vista del Colegio Estatal de Estudios Políticos y Gobierno de Jalisco A. C.

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